Claudio Vásquez, gerente corporativo del Centro Científico CEAZA
La Región de Coquimbo vive desde hace más de una década una de las sequías más prolongadas de su historia. En este contexto, la ciencia cumple un rol cada vez más relevante para generar conocimiento y, al mismo tiempo, impulsar soluciones que permitan adaptarse a un escenario hídrico cada vez más desafiante.
El Centro Científico CEAZA ha intensificado en los últimos años su trabajo en distintas líneas de investigación orientadas a contribuir a una gestión más eficiente y sostenible del agua. Una de ellas es el desarrollo de humedales depuradores para tratar y recuperar aguas residuales de la industria, una solución basada en la naturaleza que actualmente se implementa junto a la pisquera Fundo Los Nichos y la cervecería Atrapaniebla, con financiamiento de CORFO. Estos sistemas imitan procesos naturales de filtración mediante gravas, plantas y bacterias capaces de eliminar contaminantes, permitiendo reutilizar agua sin generar malos olores ni proliferación de vectores.
En paralelo, investigadores del centro estudian los posibles impactos ambientales de las plantas desalinizadoras en el mar, con el fin de aportar evidencia científica para su adecuada planificación. Estos análisis consideran aspectos como la circulación oceanográfica y la dispersión de la salmuera, elementos clave para minimizar efectos sobre los ecosistemas marinos.
Otra línea de investigación busca fortalecer la resiliencia de la agricultura frente a la sequía. Científicos del CEAZA trabajan en la identificación de genes tolerantes a la falta de agua presentes en variedades tradicionales de tomates, cultivadas por generaciones de agricultores y adaptadas a condiciones locales.
A estas iniciativas se suma el aporte permanente de información científica para la toma de decisiones. A través de su red de estaciones meteorológicas y monitoreo en cordillera, el centro entrega datos sobre precipitaciones, nieve y disponibilidad hídrica, información clave para estimar los caudales futuros y apoyar la distribución del agua en la región.
En un territorio marcado por la aridez, avanzar en conocimiento, innovación y soluciones basadas en la naturaleza se vuelve fundamental para enfrentar la escasez hídrica y construir un futuro más sustentable y resiliente. En el Día Mundial del Agua, como CEAZA quisiéramos hacer un llamado al cuidado de este vital recurso, porque cuidar el agua es cuidar la vida.
El climatólogo del Centro Científico CEAZA presenta un detallado análisis sobre las temperaturas extremas y sus causas, que se han experimentado en la capital de la Región de Coquimbo.
Existe la percepción de que este verano ha sido especialmente caluroso en La Serena ¿Qué se puede decir desde la ciencia?
“Según la estación meteorológica de La Serena ubicada en CEAZA, enero fue el segundo más cálido desde que hay registro. Entre el 23 y el 29 de enero ocurrió una ola de calor en La Serena que dejó un nuevo récord absoluto de altas temperaturas: el día 26 con aproximadamente 26°C en la estación y 35.5°C de temperatura superficial, una anomalía de +1.26°C respecto a la climatología histórica”.
¿Pero todo el verano ha sido caluroso?
“Así es, en diciembre incluso se superó a años extremadamente cálidos como El Niño de 2015-2016 y el Niño costero del año 2017 que dejó inundaciones catastróficas en la Región de Atacama. En diciembre ocurrieron 18 días con temperaturas mayor a 2°C sobre el promedio histórico. El día 21, la temperatura máxima fue de 23.9°C en la estación ubicada en CEAZA, en La Serena.
De hecho, algo que me llamó mucho la atención es que el profesor del Club de Tenis La Serena, Manuel Fredes, me dijo: “es la primera vez que me da insolación en 28 años enseñando tenis”. Esto fue el 23 de diciembre de 2025, cuando se registró el tercer día de una serie de días que dejarían a diciembre de ese año como el más cálido desde que hay registro (desde el año 2014 según la estación meteorológica de CEAZA, La Serena).
Sin embargo, si analizamos la temperatura superficial por satélite los valores en las canchas del Club de Tenis de La Serena alcanzaron los 34.5°C y se mantuvo sobre 30°C por varios días, lo que explica el caso de insolación del profesor Fredes”.
¿Por qué se han presentado tan altas temperaturas en estos meses?
“El análisis científico en base a datos de NOAA, ERA5 y satélites, revela un mecanismo complejo de teleconexión océano-atmósfera que operó a escala regional durante el verano 2025-2026. Se trata de un calentamiento oceánico remoto. El factor más determinante no fue el océano costero frente a La Serena, sino una extensa región oceánica ubicada aproximadamente 800-1200 kilómetros al oeste de la costa, centrada en 79.5°W y 36°S (entre las islas de Juan Fernández y la costa continental). Esta zona presentó anomalías de temperatura superficial del mar (SST) de +1.06°C sobre el promedio histórico, las cuales explican el 55.1% de la variabilidad térmica registrada en La Serena. La dinámica temporal de esta anomalía se puede observar en la Figura 1”.
En la Región de Coquimbo, existe una red de cerca de 30 humedales costeros, los que en un entorno semiárido, actúan como oasis de vida y como barreras naturales frente a fenómenos extremos, como los tsunamis y marejadas.
En el marco del Día Mundial de los Humedales 2026 y las actividades de verano del nuevo Centro de Educación Ambiental de CEAZA, se invita a la comunidad a conocer este miércoles 4 de febrero la reciente investigación científica sobre el humedal El Culebrón y relevar la importancia de estos ecosistemas para las ciudades.
Pilar Molina, encargada de Transferencia del Conocimiento de CEAZA, expone sobre el fenómeno de la marea roja
En el marco del reciente evento de marea roja o Floración Algal Nociva (FAN) registrado en la bahía de Tongoy, el Centro Científico CEAZA relevó la necesidad de avanzar hacia un sistema de monitoreo más robusto y coordinado, que permita proteger la pesca, la acuicultura y la salud de las personas.
A pocos días de ocurrida la “marea roja” en Tongoy, SERNAPESCA convocó a una reunión informativa extraordinaria que contó con la participación de acuicultores de Tongoy y Guanaqueros. En la instancia, conocieron las últimas investigaciones científicas en materia de floraciones algales nocivas por parte de representantes del Centro Científico CEAZA y la Universidad Católica del Norte (UCN), junto con el marco regulatorio de la Seremi de Salud, con el objetivo de entregar información, capacitar y fortalecer la coordinación intersectorial.
El seremi de Salud de la Región de Coquimbo, Dr. Darío Vázquez, destacó que en la jornada “no solamente se vieron aspectos propios de la autoridad sanitaria que tienen que ver con proteger la vida y la salud de las personas, sino que también se dio un aporte fuertemente científico”, enfatizando que la marea roja “es un fenómeno complejo, difícil de predecir y que requiere mucho trabajo interinstitucional”.
Por su parte, la encargada de Transferencia del Conocimiento del Centro Científico CEAZA, Pilar Molina, enfatizó que “para nosotros es fundamental el monitoreo y sobre todo el monitoreo participativo”, advirtiendo que “un punto de monitoreo es totalmente insuficiente para la bahía de Tongoy y para la región de Coquimbo”.
Asimismo, indicó que se requiere una gran inversión para contar con un sistema de monitoreo avanzado. “Quizás no podemos hacer lo que realmente quisiéramos hacer con estos modelos de trabajo para entender mejor este fenómeno, pero sí podemos empezar a avanzar desde abajo, desde lo poco que tenemos para lograr entregar una alerta temprana. Y para empezar esta labor tenemos que vincularnos con las otras instituciones y también con todo el sector productivo de acá de Tongoy para hacer evaluaciones permanentes de la columna de agua, tanto en términos biológicos, biogeoquímicos y físicos”.
Desde la academia, el investigador del Departamento de Acuicultura de la UCN, Dr. Gonzalo Álvarez, recalcó que “pese a los más de 20 años de investigación por parte de la Facultad de Ciencias del Mar, aún existen múltiples desafíos, hay varias incógnitas desde el punto de vista científico como, por ejemplo, ¿qué va a pasar con el cambio climático y estas floraciones algales?”
El investigador afirma que sí es posible seguir desarrollando acuicultura a pesar de estos fenómenos naturales. En ese contexto, destacó la experiencia de Galicia, primer productor mundial de mejillones, y que cuenta “con una vigilancia constante en el océano, un monitoreo intensivo de las zonas de producción, lo que permite abrir y cerrar polígonos dependiendo de las condiciones y de la acumulación de toxinas en los moluscos”.
Según explicó, en ocasiones estas floraciones ocurren en superficies muy acotadas y gracias al monitoreo es posible cerrar estas zonas específicas, mientras que otras áreas pueden mantener su producción.
Desde el sector productivo, la gerente de la cooperativa M31, Andrea Álvarez, respaldó la medida sanitaria adoptada, señalando que “no se cuestiona por ningún motivo la medida que se tomó, porque primero está la vida”. Sin embargo, insistió en que “lo que falta aquí es un sistema de monitoreo de prevención, que permita contar con información oportuna y evitar impactos operativos innecesarios. “Uno de los resguardos con que nosotros trabajamos, es revisar los parámetros del océano, por ejemplo, cuando nos llegan las alertas de oxígeno emitidas por CEAZA, todo ese tipo de cosas se pueden hacer porque nos hacen hacer prevención justamente al actuar y eso es lo que falta aquí. Nosotros necesitamos con respecto a las floraciones algales nocivas un sistema de monitoreo de prevención”.
Mesa permanente
Manuel Alvarado, encargado de Acuicultura de SERNAPESCA en la Región de Coquimbo, explicó que la instancia correspondió a una mesa de trabajo que “sesiona de manera frecuente en Tongoy y que en esta oportunidad se realizó de forma extraordinaria para convocar a diversas instituciones públicas y a las empresas de cultivo de Tongoy y Guanaqueros, con el fin de informar y capacitar respecto a los eventos de Floraciones Algales Nocivas, considerando la contingencia reciente”. Este espacio busca empezar a trabajar de manera conjunta con todos los actores” en las distintas problemáticas del sector”.
De acuerdo al Boletín Climático de CEAZA publicado en enero, el estado actual del sistema hidrológico de la región de Coquimbo se encuentra en una situación muy delicada debido a las precipitaciones bajo lo normal que se han registrado en promedio en los últimos años. “Esto ha provocado bajos caudales por séptimo año calendario consecutivo. La temporada actual iniciada en abril-2025 presenta un 33% de los caudales históricos en Elqui, 39% en Limarí y 36% en Choapa”, precisa el reporte.
Esta situación ha conllevado a una constante disminución en los niveles de agua embalsados durante los últimos años que se ha revertido en parte solo en Choapa durante los últimos meses. En este momento, el agua embalsada en Elqui es de un 22% con respecto a su capacidad, en Limarí de un 12% y en Choapa de un 86%.
Así, los niveles de agua embalsada disminuyeron en las tres provincias, por lo que el agua embalsada respecto a la capacidad regional disminuyó desde 21% en noviembre a 19% en diciembre.
Pronóstico de olas de calor
En relación a las temperaturas esperadas para este verano en la Región de Coquimbo, Cristian Muñoz, modelador climático del Centro Científico CEAZA plantea que “respecto a la variabilidad intraestacional, la Oscilación de Madden – Julian (MJO) se prevé que se active durante la segunda quincena de enero en una fase que podría gatillar la llegada de olas de calor a la zona central de Chile incluida la región de Coquimbo. Debido a lo anterior, se sugiere seguir atento a los pronósticos de temperatura máxima”.
En cuanto a las actuales condiciones tipo La Niña, el profesional indica que “se espera que éstas finalmente transicionen hacia una fase Neutra. Como resultado, se espera que la temperatura a lo largo de la costa esté por sobre el rango normal para la época del año tal como en valles, precordillera y cordillera”.
El área meteorológica del CEAZA pronostica precipitaciones de baja intensidad acompañadas de probables tormentas eléctricas en la Región de Coquimbo el domingo 25 de enero, debido al paso de una vaguada en altura.
Cristian Muñoz, modelador estadístico del CEAZA detalló que “las precipitaciones partirían después del mediodía, y ocurrirían esporádicamente hasta la noche afectando principalmente al valle de la provincia de Choapa y sectores cordilleranos de las tres provincias, dejando hasta 1 cm de nieve sólo por encima de los 4500 m de altura y 1 mm de lluvia en Embalse La Laguna (provincia de Elqui), Tascadero (provincia de Limarí) y Casa del Canto (provincia de Choapa). Las tormentas eléctricas, en cambio, en la región ocurrirían principalmente hacia la cordillera de Los Andes esporádicamente durante todo el día”.
Se recomienda tomar las precauciones pertinentes y estar atentos a la evolución del pronóstico en la página www.ceazamet.cl
Columna científica : Vigilar el océano es proteger la salud pública
Autor: Dr. Carlos Olavarría. Director Ejecutivo del Centro Científico CEAZA
Las “mareas rojas”, como la ocurrida recientemente en Tongoy, ponen de manifiesto que se trata de eventos naturales de alto impacto, que afectan fuertemente a la pesca, la acuicultura y el turismo, y que representan un riesgo directo para la salud pública. Esto se debe a que las Floraciones Algales Nocivas (FAN) generan toxinas capaces de acumularse en organismos marinos y provocar intoxicaciones graves en la población.
La “marea roja” de Tongoy nos recuerda que estas floraciones no son hechos aislados. Existen antecedentes de la presencia histórica de microalgas potencialmente tóxicas en nuestras costas, lo que significa que el riesgo es permanente. Bajo determinadas condiciones ambientales, estos eventos pueden repetirse, y su frecuencia podría aumentar en un escenario de cambio climático.
Actualmente, el sistema de monitoreo vigente en Chile ha sido fundamental para proteger a la población, ya que permite detectar toxinas y activar cierres oportunos. Gracias a ello se han evitado brotes de intoxicación masiva. No obstante, este sistema es principalmente reactivo: actúa cuando el riesgo ya está presente. Desde el Centro Científico CEAZA, planteamos que ese enfoque ya no es suficiente para enfrentar un problema que tiene consecuencias directas sobre la salud de las personas.
La ciencia hoy cuenta con herramientas que permiten avanzar hacia sistemas de alerta temprana. En distintos países ya se utilizan sistemas que combinan monitoreo ambiental, imágenes satelitales y modelos computacionales para identificar condiciones que favorecen la generación de estos eventos, antes de que alcancen niveles de riesgo. Anticiparse no sólo protege la economía local, sino que entrega tranquilidad a la población y fortalece la prevención sanitaria.
Desde CEAZA creemos que sin información integrada y sostenida en el tiempo, seguimos expuestos a cerrar áreas cuando el daño ya está hecho y la actividad local se ve seriamente dañada. Invertir en una red regional de monitoreo oceanográfico es una medida sanitaria preventiva, comparable a cualquier sistema de vigilancia epidemiológica.
La variabilidad ambiental y el cambio climático, nos imponen este tipo de desafíos, frente a los cuales debemos adaptarnos uniendo todas las capacidades que tenemos a nuestro alcance: el monitoreo científico permanente, la toma de decisiones basada en evidencia y el trabajo coordinado entre instituciones, autoridades y comunidades. Anticiparnos a las floraciones algales nocivas es una responsabilidad con la salud pública y con el futuro de las actividades económicas que se desarrollan en nuestros territorios costeros.
Las Floraciones Algales Nocivas (FAN) son eventos naturales que pueden repetirse cuando se dan ciertas condiciones ambientales en el océano, por lo que resulta fundamental avanzar en un sistema de monitoreo capacidades predictivas, que permitan anticiparse algunos días o incluso semanas, lo que ayudaría a la acuicultura, la pesca, el turismo junto a las autoridades a prepararse y reducir impactos económicos y sociales.
La “marea roja” detectada en la bahía de Tongoy volvió a poner en evidencia la vulnerabilidad de la pesca y la acuicultura frente a las floraciones algales nocivas (FAN). Desde el Centro Científico CEAZA advierten que el desafío ya no es sólo reaccionar ante la presencia de toxinas, sino avanzar hacia sistemas de monitoreo y alerta temprana con capacidades predictivas, que permitan anticipar estos eventos y reducir sus impactos económicos, sociales y productivos en la Región de Coquimbo.
Con el propósito de comprender más sobre esta materia, entrevistamos a un grupo de especialistas del Centro Científico CEAZA, quienes coinciden en la necesidad de desarrollar investigación científica y monitoreo oceanográfico, para proteger actividades económicas fundamentales para la Región de Coquimbo y brindar una mayor tranquilidad a la población.
¿Podría volver a ocurrir una “marea roja” en Tongoy o en la Región de Coquimbo?
Dra. Linda Barranco, investigadora del Centro Científico CEAZA:
“Sí, es posible que este tipo de eventos vuelva a ocurrir. Las Floraciones Algales Nocivas (FAN) no son fenómenos aislados, sino procesos naturales que pueden repetirse cuando se dan ciertas condiciones ambientales. En el caso de la Región de Coquimbo y de la bahía de Tongoy, existen antecedentes científicos que muestran la presencia histórica de microalgas potencialmente tóxicas, como la Peudo-nitzschia. Esto significa que el sistema ya ha experimentado estos eventos y que, bajo condiciones favorables, podrían volver a presentarse.
Es importante aclarar que esto no implica que ocurran todo el tiempo ni de manera permanente, sino que forman parte de la dinámica natural del océano, que se está viendo afectada por la variabilidad climática y el cambio climático”.
¿Es posible realizar alertas tempranas de estos eventos?
Dra. Linda Barranco, investigadora del Centro Científico CEAZA:
“Sí, es posible avanzar hacia sistemas de alerta temprana para las Floraciones Algales Nocivas (FAN), y la ciencia ya cuenta con herramientas para ello. En distintos países se utilizan sistemas que combinan monitoreo ambiental, imágenes satelitales y modelos computacionales para identificar condiciones que favorecen la generación de estos eventos, antes de que alcancen niveles de riesgo.
En Chile, actualmente se cuenta con un sistema de monitoreo que permite detectar la presencia de toxinas y proteger la salud pública. Sin embargo, este sistema es principalmente reactivo. El desafío actual es complementar ese monitoreo con capacidades predictivas, que permitan anticiparse algunos días o semanas, lo que ayudaría a la acuicultura, a los pescadores y a las autoridades a prepararse y reducir impactos económicos y sociales”.
En relación al monitoreo de estos eventos ¿Qué recomendaciones se pueden dar desde la ciencia?
Dra. Linda Barranco, investigadora del Centro Científico CEAZA:
“Desde el punto de vista científico, la principal recomendación es fortalecer el monitoreo integrado y continuo del sistema costero, que considere no sólo la detección de toxinas, sino también las condiciones ambientales que favorecen estos eventos. Esto incluye: medir variables como la temperatura del mar, oxígeno disuelto, nutrientes y clorofila; mantener series de tiempo largas que permita identificar patrones y cambios; e integrar información oceanográfica, climática y biológica.
Desde el CEAZA, el aporte clave está en la experiencia que tenemos respecto al monitoreo ambiental de largo plazo, análisis de datos y compresión de la variabilidad climática regional. Este conocimiento es fundamental para avanzar hacia sistemas de alerta temprana adaptados a la realidad de la región que apoyen la toma de decisiones basadas en evidencia científica”.
¿Qué experiencias de monitoreo existen en otros lugares y que podrían replicarse en la Región de Coquimbo?
Dra. Linda Barranco, investigadora del Centro Científico CEAZA:
“Existen experiencias muy relevantes a nivel internacional. Por ejemplo, en Estados Unidos, la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration) opera sistemas de monitoreo y pronósticos de Floraciones Algales Nocivas que combinan boyas oceanográficas, muestreos en terreno, datos satelitales y modelos predictivos. Estos sistemas generan boletines que apoyan a autoridades, acuicultores y comunidades costeras. Un caso destacado es el de California, donde se realizan pronósticos de corto plazo (1 a 3 días) sobre la probabilidad de estos eventos.
Estas experiencias nos muestran que se puede hacer, no se trata de copiar un modelo completo, sino de adaptar sus principios a las condiciones locales de nuestra región”.
En relación a la marea roja ¿Qué condiciones provocaron la “marea roja” de Tongoy?
Pilar Molina, encargada de Transferencia del Conocimiento del Centro Científico CEAZA:
“La literatura científica señala que el aumento de la temperatura superficial del mar, la elevada radiación solar, la disponibilidad de nutrientes, la estratificación de la columna de agua asociada a la baja intensidad del viento y otros cambios en las variables oceanográficas generan condiciones altamente favorables para la proliferación explosiva de microalgas. Estas floraciones algales pueden ser nocivas o no nocivas, dependiendo de las especies involucradas. En este caso, los análisis realizados identificaron a una microalga del género Pseudo-nitzschia, presente de forma natural en el ambiente marino, como la causante de esta Floración Algal Nociva (FAN) que resulta perjudicial debido a la producción de ácido domoico, una toxina responsable del síndrome conocido como Veneno Paralizante de Moluscos (VPM). Cabe destacar que este tipo de eventos oceanográficos naturales puede generar importantes problemas de salud pública, pero también pérdidas económicas en sectores como la pesca, la acuicultura y el turismo en localidades que viven del mar. No olvidemos que se espera que su frecuencia e intensidad aumenten en el tiempo, favorecidas por las condiciones ambientales asociadas al cambio climático”.
“Desde CEAZA observamos que durante el mes de diciembre se dieron simultáneamente todos los factores necesarios para el desarrollo de este bloom o afloramiento masivo. A esto se suma que, desde ese mismo período, la región se encuentra atravesando una ola de calor marina, caracterizada por un aumento sostenido de la temperatura del océano. Este aumento de temperatura, junto con la alta radiación solar registrada en las últimas semanas, favoreció no solo la proliferación de Pseudo-nitzschia, sino también de otras microalgas presentes en la bahía de Tongoy”.
¿Qué tipo de microalga formó esta floración algal nociva?
Dr. Víctor Aguilera, investigador del Centro Científico CEAZA :
“La microalga responsable de este evento de proliferación algal es una especie del género Pseudonitzchia, posiblemente P. australis. Esta es una diatomea formadora de cadena y también la hemos observado en el Archipiélago de Humboldt, aunque en baja abundancia y toxicidad. El trabajo reciente de Rosales et al. 2024 muestra un análisis de las proliferaciones algales observadas durante las últimas décadas en Tongoy y Guanaqueros. El estudio reporta una correlación con la condición ENOS (El Niño–Oscilación del Sur) imperante, y sugiere una relación entre el debilitamiento de la surgencia sumado al aumento de temperatura estival en la proliferación de P. australis”.
No obstante, los mecanismos directos no han sido estudiados, lo cual representa una oportunidad de fortalecer la resiliencia de las actividades socioeconómicas del borde costero de la región. Regiones en el sur de Chile donde la acuicultura forma parte relevante de la matriz económica, cuentan con mecanismos de observación y alerta temprana de estos eventos algales, de manera tal de minimizar los impactos negativos. Respecto a la proliferación observada en Tongoy las últimas semanas, conseguimos muestras de Tongoy y Guanaqueros para mediante pruebas moleculares establecer el tipo y toxicidad de la microalga”.
¿Existen otras microalgas responsables de floraciones algales masivas nocivas para la población y actividades productivas?
Dr. Víctor Aguilera, investigador del Centro Científico CEAZA :
”Sí, efectivamente hay otras microalgas presentes en las costas de la región con la capacidad de formar proliferaciones. Sobre todo dinoflagelados, como los del género Alexandrium y Dinophysis. Importante señalar que cuando se producen las proliferaciones o mareas rojas (o cafés), es sólo una especie que monopoliza el ambiente, muchas veces inhibiendo a otras especies mediante compuestos químicos. En CEAZA llevamos adelante un proyecto que evalúa el rol del ambiente en los cambios morfológicos y tóxicos de Pseudoniztchia
Los dinoflagelados de los géneros Dinophysis y pueden producir toxinas como el veneno diarreico y paralizante, respectivamente. Estas sustancias se acumulan en organismos filtradores donde se acumulan y los convierten en vectores de las toxinas hacia otros organismos incluyendo a los seres humanos. Las toxinas no son atípicas en las microalgas existiendo una variedad de compuestos químicos con distintas funciones. En cuanto a las sustancias producidas por las llamadas mareas rojas, podrían tener una doble funcionalidad. Primero alelopática inhibiendo a competidores, y control poblacional sobre organismos de grupos tróficos superiores”.
Pilar Molina, encargada de Transferencia del Conocimiento del Centro Científico CEAZA:
“Actualmente, la Región de Coquimbo cuenta con una cobertura de monitoreo oceanográfico físico, químico y biológico muy limitada y focalizada principalmente en la bahía de Tongoy, en respuesta al desarrollo de la industria acuícola. La estación de monitoreo físico/químico de CEAZA ubicada en la concesión marítima de Ostimar y el monitoreo exigido y asociado a la exportación de ostiones, (Programa Sanitario de Moluscos Bivalvos (PSMB)) solicitado a dicha empresa por el SERNAPESCA, es el único punto de monitoreo sistemático y operacional que existe en la Región. Si bien el PSMB permitió activar una alerta temprana y evitar impactos en la salud pública, durante el último evento de floración algal nociva o marea roja, la realidad es que más de 300 km de borde costero y cerca de 90 Áreas de Manejo de Recursos Bentónicos no cuentan con ningún tipo de monitoreo sistemático. Esta falta de información expone a comunidades costeras, ecosistemas y sectores productivos a riesgos crecientes, especialmente frente a eventos como las Floraciones Algales Nocivas o marea roja, cuya frecuencia e intensidad se espera que aumenten debido al cambio climático. En este escenario, avanzar hacia una red regional de monitoreo oceanográfico integrada, que incorpore mediciones fisicoquímicas continuas, monitoreo biológico, modelación, capacidades predictivas, todas estas son herramientas para el apoyo a la toma de decisiones y capacitar a los usuarios en el uso de ella, es una inversión estratégica para anticiparse a los impactos, fortalecer la toma de decisiones, proteger la salud pública y asegurar la sostenibilidad ambiental y económica del territorio costero de la Región de Coquimbo”.
Con el objetivo de profundizar en el estudio de la biodiversidad microbiana nativa y su potencial aplicación en sistemas agrícolas en condiciones de aridez, se desarrolló el taller “Biodiversidad microbiana nativa: del metagenoma a la función biológica II”, una instancia formativa que reunió a investigadores y estudiantes en torno al análisis avanzado de comunidades microbianas.
En el marco del Congreso Futuro, el investigador del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA) y académico de la Universidad de La Serena, Dr. Marcelo Rivadeneira, participó como expositor presentando su investigación orientada a comprender los patrones y procesos que determinan la biodiversidad a escalas temporales ecológicas y evolutivas.