
La versión regional del principal encuentro de divulgación científica de Latinoamérica se desarrollará el 13 de enero, con entrada gratuita y la participación de expositores internacionales y destacados investigadores locales.
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El boletín climático del Centro Científico CEAZA correspondiente a septiembre informa una marcada disminución del agua equivalente de la nieve en la Región de Coquimbo, reflejando la persistencia del déficit hídrico que afecta a la zona por sexto año consecutivo.
El mes culminó con una cobertura nival de 1.848 km² distribuidos en las tres provincias de la región, una cifra significativamente menor a los 7.019 km² registrados a fines de agosto de este año.
Además, las estimaciones de agua equivalente -que representan la cantidad de agua contenida en la nieve- fueron mucho menores a las estimadas en la misma fecha del año 2024, y se mantienen por debajo de los valores climatológicos para el mes.
“Lo que mide el satélite es la cobertura de nieve, es decir, cuánta extensión de nieve hay sobre determinada área. Sin embargo, el satélite no mide el peso de la nieve, que es lo que finalmente da el contenido de agua”, explica el Dr. Cristian Muñoz, modelador estadístico de Geociencias de CEAZA.
Esta reducción implica que las reservas de agua almacenadas en forma sólida —es decir, en nieve— son menores a lo habitual, lo que podría impactar la disponibilidad de agua en los próximos meses, especialmente en primavera y verano, cuando esa nieve se derrite y alimenta ríos y embalses.
Según el informe del Centro Científico CEAZA, el sistema hidrológico regional atraviesa una situación muy delicada producto de las precipitaciones bajo lo normal registradas en los últimos años, lo que ha provocado bajos caudales por sexto año consecutivo.
La temporada actual, iniciada en abril, presenta “un 48% de los caudales históricos en Elqui, 52% en Limarí y 57% en Choapa. En paralelo, los niveles de agua embalsada continúan siendo bajos en la mayoría de las provincias: Elqui alcanza un 26% de su capacidad, Limarí un 15%, mientras que Choapa registra un 91%, siendo esta última la única provincia donde se observa una leve recuperación en los últimos meses”, indica el reporte.
Pese a ello, el agua embalsada regional aumentó levemente respecto de agosto, pasando de 20% a 22% de la capacidad total.
Durante septiembre, solo un sistema frontal aportó hasta 18 mm de precipitación en Choapa y 10 mm en Limarí, lo que no fue suficiente para revertir la condición de déficit. En promedio, la precipitación acumulada presenta un déficit de 22% en Elqui, 14% en Limarí y 4% en Choapa.
Los modelos climáticos proyectan que, durante el trimestre octubre-noviembre-diciembre de 2025, la precipitación en la región se mantendrá por debajo o dentro del rango normal para la época, en concordancia con el establecimiento de una fase La Niña y el desarrollo de la temporada seca.
Esta condición podría mantener el déficit de precipitaciones hacia fin de año, aunque “se prevé que durante octubre se active la Oscilación de Madden–Julian (MJO) en fase 1, lo que podría favorecer el paso de un nuevo sistema frontal hacia la zona central del país si las condiciones lo permiten”, explica el boletín.
“Cuando la MJO está activa en esa fase, es posible que se genere una onda que favorezca la llegada de un sistema frontal a la zona central. El hecho de que llegue o no, depende básicamente de si el frente se genera y si el anticiclón está más alejado de la costa, lo que se ve solo a los pocos días de que llegue el posible evento”, señala el Dr. Muñoz.
En cuanto a las temperaturas, se espera que la intensificación de los vientos del sur en la costa mantenga valores normales o bajo lo normal en el litoral, mientras que hacia los valles, precordillera y cordillera las temperaturas podrían estar por sobre el rango de lo normal para la época.

Durante la actividad, se presentó la colección de cuentos infantiles del CEAZA, que buscan acercar a niñas, niños y comunidades educativas a los ecosistemas y paisajes de la Región de Coquimbo a través de relatos ilustrados.
La encargada de Ciencia Participativa del CEAZA, Paloma Núñez, realizó un conversatorio para las estudiantes de Pedagogía en Educación Parvularia de la Universidad de La Serena, en el marco de la asignatura Didáctica del Lenguaje Verbal y Literatura Infantil, coordinada por la académica de la USerena, Rossana Godoy.
La instancia tuvo como objetivo profundizar en los conocimientos sobre la producción y escritura de cuentos infantiles.

“Lo que estamos haciendo es generar encuentros entre distintos especialistas para que compartan y conversen con las estudiantes, orientando los procesos de creación y conocimiento de temáticas claves abordadas desde la sustentabilidad, las ciencias y el buen vivir”, indicó Godoy.
La académica agregó que estas temáticas, centradas en el cuidado de las aguas, los mares, la Tierra y las relaciones humanas, permiten un aprendizaje más profundo sobre contenidos científicos y valores como el respeto por las diversidades y el medioambiente.
“En este contexto invitamos a Paloma Núñez a participar de una charla-conversatorio para compartir su vasta experiencia en la producción de cuentos infantiles. Su aporte fue muy valioso, tanto por su conocimiento científico como por el trabajo que ha realizado durante años creando material educativo y colaborando con distintas instituciones”, añadió.

Así fue como Paloma Núñez presentó la colección “Cuentos con Ciencia”, destacando el proceso de co-creación de algunos de los títulos de la colección, entre ellos “La roca Andesita y el agua milenaria” y “La Orquesta del Humedal”, ejemplos de cómo la literatura y el arte puede ser una herramienta para explorar el entorno natural, promover el respeto por la biodiversidad local y comunicar la ciencia. Todos los cuentos del CEAZA los encuentran en https://www.difuciencia.cl/productos-conciencia/cuentos-difuciencia/
“La línea de Cuentos con Ciencia es un material muy solicitado por educadoras y profesores de la región, porque permite presentar los ecosistemas y las especies locales de forma adaptada a los niveles párvulo y escolar. En su creación han participado educadoras de JUNJI, Integra y de la ULS, quienes aportan en aspectos como el formato, las ilustraciones y la manera de representar a las plantas y animales de nuestra región”, señaló Paloma.
La profesional destacó que el valor de esta línea editorial radica también en la participación de investigadores e investigadoras que conocen los ecosistemas de la zona, lo que asegura que la información transmitida sea validada por la ciencia.
Desde la Universidad de La Serena, en tanto, se proyecta que las estudiantes participantes del curso puedan crear su propia colección de cuentos infantiles, los cuales serán publicados y puestos a disposición de la comunidad gracias al apoyo del proyecto PROFIID de Rossana Godoy y la editorial ULS.

Aunque muchos asocian el desierto florido exclusivamente con la Región de Atacama, la ciencia indica que este fenómeno natural tiene un alcance más amplio y una definición que va más allá de los límites administrativos. Así lo explica la Dra. Alexandra Stoll, investigadora del Centro Científico CEAZA, quien aclara que el desierto florido no es un lugar específico, con limites administrativos claros, sino un fenómeno biológico que ocurre en zonas áridas cuando se dan condiciones excepcionales de humedad.
El desierto florido es un fenómeno natural que ocurre en zonas áridas, cuando se registran precipitaciones inusualmente altas para la región. Luego de algunas semanas, germina o brota una gran diversidad de plantas, desde semillas y bulbos, hasta arbustos, que florecen en un acotado periodo de tiempo. Esa explosión de vida es lo que se denomina desierto florido.
Si bien el núcleo del desierto florido se encuentra en la Región de Atacama, su extensión biológica abarca desde el sur de la región de Antofagasta hasta la Región de Coquimbo. En este territorio se distribuyen especies características del fenómeno, como la pata de guanaco, las añañucas y los suspiros, que pueden observarse en diversos puntos costeros y valles transversales. “Existen áreas del mismo tipo de vegetación en las regiones vecinas. Biológicamente, el fenómeno se extiende prácticamente del sur de la Región de Antofagasta hasta al menos el norte de la Región de Coquimbo”, precisa Alexandra Stoll, investigadora del Centro Científico CEAZA.
Científicos han investigado por décadas la distribución del desierto florido, pero los límites de este fenómeno siguen siendo difusos. Sí hay un gran consenso en que su núcleo se concentra entre Vallenar y Copiapó, aunque también se manifiesta hacia el norte y el sur con distintos grados de intensidad y en diversas formas. En sectores de la Región de Coquimbo, por ejemplo, es común observar floraciones mezcladas con arbustos o conformadas por distintas especies en un mismo lugar. Allí, a pesar de que el paisaje no es tan seco como el de Atacama, el fenómeno de floración corresponde a la misma dinámica ecológica: la respuesta de las semillas, bulbos y arbustos ante las lluvias dentro del ecosistema árido.
En el caso de la Región de Coquimbo, las floraciones se pueden apreciar especialmente en sectores como Caleta Hornos, Caleta San Pedro, Guanaqueros y Huentelauquén. Particularmente, las zonas costeras entre Caldera y Punta de Choros también son muy diversas en la floración de distintas especies. Además, es posible encontrar especies características del desierto florido en lugares más urbanos, como el Cerro Grande o en zonas periféricas de La Serena. La investigadora explica que el fenómeno se presenta de diversas formas y en distintos momentos de la temporada.

“Depende un poco de lo que busco en el desierto florido. En la Región de Coquimbo, si busco un símil a las grandes extensiones que se ven en la Región de Atacama, tendría que ir a zonas de dunas, como las de Caleta San Pedro o Caleta Hornos, donde hay espacios más amplios para ver ese tipo de vegetación. Pero también puedo observar el desierto florido en su forma más arbustiva: por ejemplo, al subir el Cerro Grande se pueden ver los arbustos típicos de la zona en flor, combinados con especies como las añañucas, los suspiros o los cebollines”.
La científica señala que la floración puede variar cada vez que ocurre, dependiendo no solo de la cantidad de precipitaciones, sino también de las temperaturas nocturnas, que influyen en el desarrollo de las flores. Por eso, hay temporadas en que el paisaje se mantiene verde, pero la floración plena se retrasa. “Mientras las noches son frías, las plantas tienden a mantenerse verdes, esperando que suban las temperaturas para florecer. Por eso este año, por ejemplo, se ha visto más follaje que floración en algunas zonas”, comenta.
El peak del fenómeno suele producirse entre fines de septiembre y mediados de octubre, pero no deja de ser variable según las condiciones climáticas. Sin embargo, la investigadora invita a apreciar el proceso completo y no solo el periodo de máxima floración. Señala que durante el desarrollo del fenómeno se distinguen distintas etapas, ya que ciertas especies florecen al comienzo y luego son reemplazadas por otras, que surgen en fases posteriores. Generando una interesante rotación de especies durante el desarrollo del desierto florido.
“El desierto florido no es solo rosado. Tiene una enorme gama de colores: azules, amarillos, rojos, rosados pálidos. Además, no todas las flores florecen al mismo tiempo, así que hay todo un proceso de transformaciones. En una misma superficie, por ejemplo, ahora puedo ver añañucas amarillas, pero en un par de semanas más podría encontrarla cubierta de un rosado pálido, como el de las malvillas, o de un rosado más intenso, como el de las patas de guanaco” destaca Stoll.
De esta forma, más que un punto en el mapa, el desierto florido es un fenómeno biológico en el que se manifiesta la vida en condiciones de aridez, y cuyas especies recuerdan que la biodiversidad no entiende de fronteras administrativas.


Según el meteorólogo de CEAZA, Tomás Caballero, se pronostican temperaturas máximas por sobre lo normal para la época del año durante el día jueves 2 de octubre en valles interiores de la región de Coquimbo. “Localidades como Vicuña, Pisco Elqui, Monte Patria, Rapel y Salamanca podrían superar los 30°C durante la tarde de ese día”, indica.
Evento asociado al desarrollo de una vaguada costera y el paso de una dorsal en altura.
Se recomienda tomar las precauciones pertinentes y estar atentos a la evolución del pronóstico en la página www.ceazamet.cl





El Festival de Las Ciencias es unas de las grandes programaciones que lleva adelante el Gobierno del Presidente Gabriel Boric en todo Chile y que convoca a una gran cantidad de personas del mundo científico y educativo.
Este año, la Región de Coquimbo recibirá entre el 29 de septiembre y el 05 de octubre una nueva edición que pone foco en el pensamiento crítico. Y es que el lema es “Con Ciencia contra la desinformación: Descubre, pregunta y comprueba”, un llamado a promover el método científico y el acceso democrático al conocimiento.
Al respecto, el Delegado Presidencial Regional, Galo Luna Penna, explicó que “nuestro Presidente nos ha mandatado en llegar con las oportunidades y el desarrollo a todos los territorios y eso implica también que la educación y la ciencia deban llegar a todos. Hay una muy interesante cartelera de actividades que harán que la ciencia se encuentre con las familias, sobre todo en tiempos donde circula tanta información y es ahí donde la tecnología y el conocimiento nos brindarán herramientas para luchar contra la desinformación”.
El evento principal se realizará este domingo 5 de octubre desde las 10 horas, con una programación gratuita y abierta a toda la comunidad. En ella destacan más de 20 stand con exposiciones de instituciones científicas, como el CEAZA, INIA, Universidad de La Serena, el Museo Arqueológico de La Serena, la Universidad Católica del Norte y el Proyecto Explora, los que presentarán sus investigaciones y aportes de manera cercana y entretenida.
Asimismo, habrá talleres y experiencias interactivas, show infantil, pasacalles con muñecos gigantes, obras de danza, foodtrucks y música en vivo con la presentación especial de Pascuala Ilabaca y Fauna.
La Seremi de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Marcela Fernández Vergara, acotó que el cierre de este festival estará a cargo de la cantante y compositora, Pascuala Ilabaca, en la Plaza de Armas de La Serena. “Esta es una actividad que está pensada para que concurra toda la familia con los niños, con los papás, los abuelos. Porque es una fiesta ciudadana de la ciencia en la cual tendremos seis horas de actividad artística, cultural y, paralelamente, las instituciones vinculadas a la ciencia que existen en nuestra región van a estar presentes con actividades atractivas para todas las edades, con el propósito de dar a conocer el trabajo científico”, subrayó la Seremi Fernández.
Más información se encuentra en el sitio web www.festivaldelasciencias.cl y en las cuentas de Instagram @dprcoquimbo y @seremiciencia_coquimbo.
Fuente: Delegación Presidencial

Los análisis sugieren que una mayor variabilidad climática está reduciendo la diversidad de bacterias presentes en el río Elqui. ¿Las consecuencias? Afecta sobre todo a bacterias llamadas “especies raras”, microorganismos de baja abundancia pero que cumplen funciones muy específicas dentro del ecosistema.
Hay dos razones principales por las que el estudiante de doctorado en Ciencias Biológicas, mención Ecología de Zonas Áridas de la Universidad de La Serena y del CEAZA, Adalid Alfaro, estudia la zona del río Elqui.
“Tiene un gradiente altitudinal muy abrupto: parte desde el nivel del mar en La Serena y llega a más de 3.000 metros de altura en la cordillera. Ese gradiente genera gran diversidad de ecosistemas, lo que la convierte en un sistema de estudio muy interesante”, explicó.
Segundo, “porque es un cuerpo de agua en un ecosistema semiárido, que es altamente vulnerable a los efectos del cambio climático. Por eso es tan importante investigarla”.
En este sentido, está observando cómo el cambio climático está alterando el mundo invisible que sostiene la vida del cauce: las comunidades microbianas.
Aunque imperceptibles a simple vista, estas bacterias cumplen funciones esenciales en los ecosistemas acuáticos, como el ciclo de nutrientes y la degradación de contaminantes. “La respuesta de un ecosistema está muy ligada a lo que hacen las bacterias”, señala Alfaro.
Además, la vulnerabilidad de la cuenca se agrava con las perturbaciones humanas, como la agricultura, la ganadería y, especialmente, la actividad minera. “Los ecosistemas áridos ya están sometidos a presiones extremas. El cambio climático empeora estas condiciones y aumenta su fragilidad”, añade.

La investigación se desarrolla en el marco del proyecto CLAP (Programa de Investigación para la Planificación de la Acción Climática), apuntó que una mayor variabilidad climática —con fluctuaciones de temperatura y caudal, propias del cambio climático— reduce la diversidad de bacterias presentes en el río Elqui.
Cabe destacar que afecta particularmente a las llamadas especies raras, bacterias que cumplen funciones específicas dentro de los ecosistemas.
“Lo que indican nuestros resultados es que el cambio climático reduce su riqueza y diversidad, y esta reducción está impulsada por un aumento en la fuerza de la selección variable”, indicó Alfaro.
“Hemos tomado muestras en cuatro estaciones: primavera, verano, otoño e invierno. La idea fue comparar los factores ambientales y la diversidad microbiana en cada una. Hasta ahora el periodo de estudio es corto, principalmente por razones logísticas y de presupuesto. Sin embargo, ya tenemos muestras 2024-2025 y queremos expandir el análisis en varios años para verificar los hallazgos”, detalla Alfaro.
El trabajo no solo busca describir el presente, sino también abrir una ventana al futuro. Los investigadores planean realizar análisis metagenómicos para identificar genes funcionales en las bacterias y encontrar biomarcadores: especies que sirvan como indicadores de contaminación o de cambios ambientales específicos.
“Queremos que estas bacterias funcionen como centinelas, para monitorear la calidad del ecosistema y detectar alertas tempranas”, señala Alfaro.
Aunque el estado general del agua en la cuenca del Elqui aún se considera aceptable, el estudio apunta a generar información clave para autoridades y tomadores de decisiones.
“El monitoreo con biomarcadores puede ayudar a diseñar medidas de mitigación y conservación, anticipando problemas antes de que sean irreversibles”, subraya el investigador.
El río Elqui, con su gradiente altitudinal que va desde el mar hasta más de 3.000 metros en la cordillera, se perfila así como un laboratorio natural único para entender cómo el cambio climático afecta a los ecosistemas semiáridos, y cómo incluso las formas de vida más diminutas son esenciales para su futuro.

En la Región de Coquimbo: Desarrollan investigación científica de mar a cordillera para proyectar el cambio climático
¿Cuáles serán los efectos del cambio climático en la Región de Coquimbo? Esta es una de las principales preguntas que busca responder el Programa de Investigación para la Planificación de la Acción Climática, iniciativa pionera en Chile en materia de cambio climático y que es liderada por el Centro Científico CEAZA .
Comprender y predecir los impactos del cambio climático es vital para desarrollar estrategias para la adaptación y mitigación ante los efectos del cambio climático. Sobre todo, se requiere de información científica local que permita tomar decisiones sobre la forma en que se habita la Región de Coquimbo: repensando las actividades socioeconómicas e impulsando nuevas tecnologías limpias. En este sentido, destaca el trabajo que está realizando el Centro Científico CEAZA, a través de su Programa de Investigación para la Planificación de la Acción Climática (CLAP por su sigla en inglés), que incluye a todos los territorios de la Región de Coquimbo desde la cordillera al océano.
El Dr. Boris Dewitte, investigador del Centro Científico CEAZA y director del proyecto CLAP destaca que “esta iniciativa ha marcado un hito en la Región de Coquimbo al generar conocimiento científico para enfrentar los desafíos del cambio climático. Durante los últimos 4 años hemos desarrollado herramientas innovadoras que benefician a comunidades locales, especialmente pescadores y acuicultores, y ha posicionado a la región como un referente en investigación climática y sostenibilidad, tanto en Chile como a nivel internacional”.

Uno de los logros más destacados son los avances hacia la creación de un modelo matemático regional del sistema terrestre que simula cómo el cambio climático afecta el océano, la atmósfera, los glaciares y la biodiversidad en Coquimbo. El Dr. Marcelo Rivadeneira, investigador del CEAZA y co-director de CLAP explica que “este modelo ha permitido proyectar cambios en los recursos hídricos y el oxígeno oceánico, esenciales para la pesca y la agricultura. Por ejemplo, simulaciones glacio-hidrológicas muestran cómo el retroceso de glaciares reducirá el caudal de ríos en los valles del Elqui y Limarí, ayudando a planificar la gestión del agua frente a sequías”.
“Además, CLAP descubrió que el océano costero de Coquimbo podría experimentar un aumento en el oxígeno disuelto, un hallazgo que redefine las estrategias de adaptación para la pesca”, indica el Dr. Rivadeneira.
Avances en monitoreo
El proyecto cuenta entre sus logros la reactivación del anclaje profundo COSMOS, el único en la costa oeste de Sudamérica dedicado al estudio de la zona de mínimo oxígeno. “Desde mayo de 2022, COSMOS ha proporcionado datos valiosos sobre transporte de masas de agua y variabilidad climática. Además, se realizaron ocho cruceros para recolectar datosnmoleculares y biogeoquímicos, mejorando la comprensión de los procesos microbianos en los ciclos de nitrógeno, carbono y azufre. Estos datos fortalecen la validación de modelos regionales y apoyan la gestión sostenible de recursos marinos”, señala el Dr. Dewitte, como parte de los logros alcanzados en el monitoreo del océano.
El proyecto CLAP también ha trabajado en la caracterización de los microbiomas (comunidades de microorganismos) de los ríos del valle del Elqui, recolectando 264 muestras de agua y sedimentos en 22 sitios, analizadas con marcadores taxonómicos y funcionales. Este estudio reveló que la heterogeneidad ambiental, intensificada por eventos climáticos extremos, reduce la diversidad microbiana debido a limitaciones en la dispersión y deriva ecológica.
“Estos hallazgos identificaron bioindicadores microbianos para monitorear cambios en los ecosistemas, estableciendo siete sitios clave para el monitoreo a largo plazo. Esta información es vital para entender cómo el cambio climático afecta los ciclos de nutrientes en los ecosistemas de montaña a costa, apoyando la gestión sostenible de los recursos hídricos en la región”, explica el Dr. Rivadeneira.

La especie está en estado crítico de conservación y su presencia en la Avenida del Mar generó expectación entre vecinos y especialistas.
Durante varias horas este hecho inusual congregó a decenas de personas, entre ellos científicos, quienes se reunieron para presenciar la escena. El avistamiento permitió observar los primeros contactos entre una madre y una cría, un hito natural de gran valor, especialmente considerando su delicado estado de conservación y lo poco frecuente que resulta ver a esta especie en la zona.
El Dr. Carlos Olavarría, especialista en mamíferos marinos y director ejecutivo del Centro Científico CEAZA, estuvo presente en el lugar y destacó: “Hay bastantes personas que han estado congregándose para observar a estos animales. Hay que recordar que estamos en un momento bien importante para las ballenas francas. Se acercan a la costa, paren, tienen a su cría. Por lo tanto, es importante mantener una distancia. En el caso de esta especie, no es posible acercarse en el agua y solamente se puede hacer la observación desde tierra”.
Cabe mencionar que en el norte de la región de Coquimbo y sur de Atacama es posible observar cetáceos con gran frecuencia, debido a las condiciones oceanográficas que generan un ecosistema altamente productivo, con gran abundancia de alimento para estos animales. Sin embargo, la ballena franca austral, en comparación a otras especies como la ballena fin (Balaenoptera physalus) o ballena jorobada (Megaptera novaeangliae) no es avistada con frecuencia, haciendo del registro de ayer un verdadero evento.
El Dr. Olavarría también destacó la oportunidad de registrar el contacto inicial entre madre y cría: “Tenemos la fortuna de que varias personas han podido filmar a estos ejemplares desde arriba, utilizando drones a una distancia segura, que permite la observación, pero también la colecta de información relevante. Debido a que estas ballenas presentan patrones de coloración en la cabeza y el cuerpo, se pueden individualizar de la misma manera que la huella digital de los humanos”.
Estos registros hicieron posible identificar al ejemplar adulto y se trataría de una ballena avistada el año 2019 en Antofagasta, así lo explica Olavarría: “Esto es posible aseverarlo basado en las pigmentaciones que sirven para identificar a cada individuo de ballena franca austral. En este caso particular esta hembra tiene unos patrones, unas manchas blancas en su espalda y con esas pigmentaciones pudimos corroborar a través de un match que hizo uno de los fotógrafos que la registró en Antofagasta, Alex Sánchez”.
El especialista del Centro Científico CEAZA enfatiza en la importancia de registrar estos avistamientos: “Las imágenes que se obtienen desde drones son muy valiosas para poder profundizar en el comportamiento, en el entendimiento de la manera de vivir estos animales y en varios aspectos asociados con su distribución, los rangos de movimiento y las tasas de reproducción, debido a que en el año 2019 el mismo ejemplar también tenía una cría y ahora vuelve a tener otra”.
La ballena franca austral (Eubalaena australis) se encuentra catalogada en estado crítico de conservación en Chile. Estudios del Centro de Conservación Cetácea (CCC) estiman que la población nacional no superaría los 50 individuos maduros, con apenas unas siete hembras reproductivas identificadas.
Es por ese motivo que se hacen grandes esfuerzos por su conservación y además, hacen del avistamiento del día de ayer un hecho de gran relevancia tanto para la comunidad científica como para los afortunados que lograron observar a estos ejemplares.
De acuerdo con las normativas vigentes, la observación de ballenas francas australes sólo puede realizarse desde tierra firme. SERNAPESCA ha reiterado que está prohibido acercarse a estos ejemplares mediante embarcaciones o cualquier otro medio acuático, debido al riesgo de alterar conductas vitales como la alimentación, la reproducción y el amamantamiento. Las sanciones por incumplir estas disposiciones pueden llegar hasta 300 UTM.


De acuerdo al área de meteorología del Centro Científico CEAZA, se pronostican precipitaciones de baja intensidad en la Región de Coquimbo durante el día viernes 26 de septiembre, asociadas al paso de un sistema frontal.
El sistema ingresará durante la madrugada por la costa de la provincia del Choapa, extendiéndose progresivamente hacia los valles interiores, la provincia del Limarí y la cordillera del Elqui en el transcurso del día.
El meteorólogo de CEAZA, Tomás Caballero, señala que “los montos máximos podrían alcanzar hasta los 6-7 milímetros en la zona del Choapa, principalmente en la zona costera de Los Vilos. Más hacia el Limarí serían entre 2 a 3 milímetros y en la zona del Elqui si se llegaran a producir serían cercanos a 1 o 2 milímetros, no mucho más. En zonas cordilleras si se espera nieve, también cercano a los 5 centímetros en todas las cordilleras de la región. En la zona del embalse de La Laguna, que podría ser un poco menos, unos 3 centímetros de nieve”.
Se espera que las temperaturas máximas bajen en los valles interiores cercanos a los 20 grados. Y las temperaturas mínimas también podrían bajar, pero bueno, no acercándonos tanto a las heladas.
El nivel de isoterma cero podría variar entre 2500 y 3000 m s.n.m., por lo que se espera la ocurrencia de nieve desde aproximadamente 2300 m s.n.m. en sectores cordilleranos.
Se recomienda tomar las precauciones pertinentes y estar atentos a la evolución del pronóstico en la página www.ceazamet.cl



